El 2020 fue un año de constantes cambios, algunos sectores más afectados que otros, pero todos tuvimos que adaptarnos a una situación no prevista.
La pandemia nos llevó a una coyuntura de “crisis” y como en toda crisis tenemos dos posibles caminos, adaptarnos o morir en el intento. Tanto las empresas como las personas tuvieron diferentes formas de adaptarse a estos grandes cambios, unos mejor que otros pero no necesariamente con una fórmula absoluta de éxito, la cual nos pueda servir a todos ya que cada persona/familia/empresa es un mundo aparte y no siempre una idea puede funcionar igual para todos, además de que cada uno tiene sus problemas internos los que hay que mitigar y resolver además de la crisis.
Así como las empresas y las personas se adaptaron, nosotros como vendedores también hemos sabido y hemos tenido que adaptarnos, hemos cambiado la forma de acercarnos a nuestros clientes potenciales; las reuniones presenciales se eliminaron o se redujeron drásticamente durante el 2020.

La sonrisa de un vendedor buscando brindar confianza a un cliente se quedó atrás de la tan molesta pero necesaria mascarilla, el apretón de manos clásica señal de cierre de una venta fue cambiado por un saludo con la cabeza o por un choque de codos para los más avezados, cambiamos las oficinas por nuestras casas, la visita al cliente por una llamada y empezamos a recibir más rechazos de los que estamos acostumbrados, ya que la coyuntura afectó el flujo de caja de las empresas y los presupuestos que tenían para gastar en este año.
Pero, así como hay cosas que cambian, también hay estrategias que se mantienen y/o cobran mayor relevancia, buscar ventas de largo plazo, y me refiero a ventas pensando en el bienestar del cliente, ofreciéndole productos o servicios que se adecuen a sus necesidades sin buscar sacarle la vuelta o venderle más de lo que necesita.
Un cliente que obtenga de nosotros, un producto o servicio que calza con sus necesidades será un cliente fiel y además hablar bien de nosotros y nuestra empresa generando un marketing de boca-oído muy poderoso además de “gratuito”.
3 consejos para mejorar tus ventas
- Saber las necesidades del cliente: Estudiar al cliente antes de visitarlo o contactarlo, para poder saber posibles necesidades o encontrar una necesidad que el cliente mismo no tenga mapeada.
- Ir con una propuesta aterrizada (o al menos alineada al cliente puntual): buscar llegar con una propuesta o producto que pueda ser útil para el consumidor, no sirve dispararle la presentación corporativa esperando que el cliente encuentre algo que le guste.
- Ofrecer algo que realmente cumpla expectativas y solucione problemas: Es mejor no cerrar la venta si el producto o servicio no cumple con las expectativas del cliente. Podría ser peor venderle algo que no sirva a no venderle, ya que lo perderemos a futuro.
Esto nos sirve tanto para el B2B (que es un poco más fácil el estudiar al cliente) como para el B2C, ya que igual en este caso es saber escuchar al cliente y que nuestro ímpetu esté algo más controlado, sabiendo que necesita el cliente nos podrá ayudar a ser mejores vendedores.
Cerramos un 2020 atípico, diferente, agotador para todos, pero preparados para el 2021 con la consigna de que podemos adaptarnos.
Hace muchos años en una empresa donde trabajé escuché una frase y me quedó marcada y quiero compartirla con ustedes:
“Lo único constante es el cambio” y este 2020 nos ha servido para recordar que el mundo está en constante movimiento y tenemos que estarlo nosotros también, romper ese lugar de comodidad el cual podamos haber encontrado ya que, si no lo hacemos nosotros, lo hará algún competidor”.
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